Cómo tratar con los niños: cómo convertirse en un padre zen

Tratar con niños a veces puede parecer imposible. En la vida familiar, los momentos de calma pueden parecer escasos. ¿Reconoce la sensación de agobio cuando los niños corriendo, el caos, las preguntas incesantes y los problemas inesperados ponen a prueba su paciencia hasta el límite?

Muchos padres se esfuerzan por tener más paz en casa, pero luchan con la práctica de mantener la calma con los niños.

Este artículo de blog ofrece una perspectiva renovadora sobre la crianza zen, inspirada en una reciente sesión reveladora en la que participó Elke. Es madre de dos niños pequeños y llenos de energía. Demostró una calma admirable .

Su capacidad para permanecer en paz no es un accidente, sino una habilidad aprendida que cualquiera puede desarrollar.

Profundizamos en las estrategias prácticas y los cambios de mentalidad que te ayudan a mantener la compostura y el zen interior, incluso cuando la vida parece un torbellino. Prepárate para transformar los momentos cotidianos en poderosos ejercicios de crecimiento personal y gestión del estrés.

Caos cotidiano: campo de entrenamiento para la paz interior

La vida familiar es una fuente inagotable de lecciones sobre cómo lidiar con los niños. Cada momento, desde un vaso de leche derramado hasta una rabieta en el supermercado, ofrece una oportunidad única para practicar la resiliencia y el control del estrés. Lo que a menudo vemos como una molestia puede ser, en realidad, nuestro material de entrenamiento más valioso.

Por ejemplo, Elke. Durante su sesión, con sus hijos jugando animadamente a su alrededor y reclamando su atención, permaneció notablemente tranquila. Su reacción no fue de frustración, sino de aceptación y dirección juguetona, pero firme.

No se trata de un talento innato que sólo unos pocos poseen. Es el resultado de aplicar principios que pueden aprenderse. Todo comienza con el reconocimiento de que la situación, por desafiante que sea, es un hecho neutral. El caos es un hecho. Tu respuesta a él, esa es tu elección y tu área de práctica.

Lo ideal no existe, acepta la realidad

A menudo tendemos a comparar la vida con una imagen ideal. Cuando la realidad no se ajusta a ella, surgen tensiones y estrés. El principio de «A es A» es fundamental en este sentido: la realidad es lo que es. Un niño que llora, llora. Un atasco es un atasco. El significado que le damos, la «B» de «mal» o «feliz», es nuestra propia interpretación, no la realidad en sí misma.

  • El llanto del niño: Suponga que su hijo está inconsolable. En lugar de pensar "Oh no, esto es terrible, estoy haciendo algo mal, tengo que arreglarlo", practique: "Mi hijo está llorando. Eso es A. Mi respuesta B, 'esto es terrible', es un pensamiento".
  • La cocina desordenada: ¿Ves montañas de platos? Los platos están ahí. Eso es A. "Tengo otro lío" (B) es tu juicio. Al centrarte en A, eliminas la carga emocional.
  • Aceptar lo que es: Esta aceptación abre la puerta a mantener más la calma con los niños. Te permite pasar de una actitud reactiva a una proactiva. Ya no luchas contra la realidad, sino que aprendes a lidiar con ella.

La paz de Elke vino de reconocer que sus hijos eran, como eran, en el momento. Ella no añadía un pensamiento de que tenían que estar callados o comportarse de otra manera. Simplemente observaba y actuaba a partir de esa observación, en lugar de resistirse. Es una forma muy eficaz de conservar la energía mental y evitar dejarse llevar por emociones innecesarias .

Las investigaciones también demuestran que los padres que tienen hijos con problemas mentales (como el TDAH) y que son capaces de aceptarlo sufren menos estrés y síntomas depresivos[1].

Observa no sólo la situación, sino también tus pensamientos

Nuestra mente es un circo bullicioso, lleno de pensamientos, juicios e historias. Sin embargo, estos pensamientos no son hechos y no te definen. Es bueno aprender a observar tu propio diálogo interior, sin identificarte con él.

  • El circo de los pensamientos: Imagina que tus pensamientos son acróbatas, payasos y elefantes en un circo. Usted es el público, no un participante. Los pensamientos van y vienen, pero no tienes por qué unirte a ellos.
  • Disociación: Cuando surja un pensamiento, como "Estoy cansado de todo esto", obsérvalo como "Ahí está el pensamiento 'Estoy cansado de todo esto'". Crear esta pequeña distancia reduce su intensidad.
  • No te identifiques con los pensamientos: Esta habilidad es crucial para tratar con los niños y la crianza zen. Te permite ver que la autoconversación negativa o los juicios sobre tu situación son fenómenos pasajeros. No tienen por qué perturbar tu paz interior.

Esta capacidad de desconectarse de los pensamientos es un principio básico de muchos enfoques terapéuticos y de m indfulness. Te permite responder de forma consciente y no automática a las demandas de tu entorno.

Las investigaciones también demuestran que cuanto más mindfull son los padres, mejor interactúan con sus hijos[2].

Tratar con niños en la práctica

La capacidad de Elke para mantener la calma, incluso bajo presión, es una habilidad que ha aprendido con la experiencia. "Si voy en contra de ella", señala, "sólo empeoro las cosas". Esta intuición es crucial para cualquiera que aspire a una mayor paz interior. Es el arte de elegir la respuesta.

  • La pausa entre el estímulo y la respuesta: Entre el acontecimiento (por ejemplo, el grito de un niño) y tu respuesta hay una pausa pequeña pero crucial. En esa pausa reside tu libertad para elegir cómo responder. Cada uno utiliza esta pausa de forma intuitiva.
  • Opta por la tranquilidad: cuando cunda el caos, puedes optar conscientemente por una respuesta tranquila y reflexiva en lugar de una reacción impulsiva y emocional. Esto no significa que nunca sientas frustración, sino que reconoces esos sentimientos y, a continuación, eliges conscientemente un camino que te lleve a una crianza zen.
  • Practicar la paciencia comienza con esta elección consciente. Cada vez que sientas la tendencia a reaccionar con irritación y elijas en su lugar tener un momento de calma y observación, reforzarás este nuevo hábito. Es un músculo que hay que entrenar.

Este proceso de elección consciente transforma las situaciones estresantes en momentos de aprendizaje y le permite centrar su energía en soluciones eficaces en lugar de en arrebatos emocionales.

Con la hipnosis, existen técnicas de visualización que le ayudan a acelerar la transformación en su subconsciente, permitiéndole responder de forma más automática y calmada.

Pasos concretos hacia la paz y la paciencia

¿Cómo aplicar estos principios en la práctica diaria? Además del ejercicio A es A y de responder con calma, hay otras cosas prácticas que puedes hacer para tratar a los niños de forma saludable.

Respirar en el caos:

  • Cuando se acumule la tensión, respira hondo tres veces .
  • Inhale por la nariz, aguante un momento y exhale lentamente por la boca.
  • Esta breve pausa rompe la respuesta automática y te da un momento para recalibrar.
  • Beneficio: Un reseteo fisiológico instantáneo que favorece la calma.

 Reconoce tu valor:

  • Cada noche, anota tres cosas en las que hayas aportado algo valioso a tu familia ese día, por pequeñas que sean. (Por ejemplo: «Escuché con paciencia la historia de mi hijo», «Le di un abrazo cuando lo necesitaba», «Preparé la comida»).
  • Beneficio: Refuerza la conciencia de tu valor inherente y fomenta la autocompasión.

 Encuentra la alegría en lo pequeño:

  • Presta atención consciente a los pequeños momentos de alegría a lo largo del día. La sonrisa de tu hijo, un momento tranquilo con una taza de té, el silbido de un pájaro.
  • Recuerde momentos en los que se sintió realmente feliz, aunque fuera brevemente, e intente reavivar ese sentimiento.
  • Beneficio: Entrena el cerebro para reconocer y apreciar las experiencias positivas, lo que contribuye a una mayor paz interior.

Practica la autohipnosis a diario:

  • Dedica cada día un rato a practicar la autohipnosis . A través de ella, por ejemplo, puedes cambiar patrones de comportamiento y mejorar tu confianza en ti mismo como padre o madre.
  • Acuéstate cuando los niños también estén durmiendo, pon un MP3 de autohipnosis y relájate un rato después de la jornada.
  • Beneficio: Un momento de paz y refuerzo de los cambios de comportamiento dentro de uno mismo.

Tratar con niños: Los escollos

El camino hacia una mayor tranquilidad y la práctica de la paciencia no es una línea recta. Tiene altibajos y no todo saldrá perfecto desde el principio. Al igual que aprender a conducir, requiere práctica. No te convertirás en un padre o madre zen perfecto de la noche a la mañana. Los momentos de fracaso forman parte del proceso; considéralos oportunidades de aprendizaje.

Si las cosas van mal y sigues arremetiendo contra tu pareja o tus hijos y no consigues mantener la calma, no sirve de nada que te dirijas a ti mismo con severidad. Criticarte a ti mismo sólo hace que te sientas aún peor[3].

Sé amable contigo mismo. Todo el mundo comete errores.

Mantener la calma no significa que tengas que estar de acuerdo con todo. El cuidado personal es esencial para mantener la resiliencia. Por eso, presta atención también a tus propios límites y necesidades.

Los ejercicios de este texto no son sólo para "grandes" problemas. Los principios de "A es A" y la observación del pensamiento son más eficaces cuando se aplican a pequeñas irritaciones cotidianas. Así se construye el "músculo" para los grandes retos.

Afrontamiento saludable con los niños

Estar tranquilo y sano con los niños no es una utopía, sino una realidad alcanzable que empieza con pequeños pasos conscientes. Adoptando los principios de "A es A", observando tus pensamientos en lugar de identificarte con ellos, reconociendo tu valor inherente y eligiendo conscientemente estar tranquilo, puedes encontrar una calma más profunda en el caos diario de la vida familiar.

Estos momentos son tu campo de entrenamiento. Abrázalos y encuentra la paz que buscas.

Cómo ayuda la hipnosis

¿Te cuesta mantener la calma? En ese caso, puede que haya otros problemas que estén detrás de tus arrebatos con tu hijo o situaciones similares. A veces digo que los padres deben educarse a sí mismos antes de educar a sus hijos.

Con la hipnoterapia, puedes explorar qué creencias son las que ahora te hacen juzgar un pensamiento o una situación a pesar de intentar no hacerlo.

En muchos casos, se utiliza la regresión para investigar qué situación de tu vida ha dado lugar a una determinada creencia. A continuación, un hipnoterapeuta puede ayudarte a reinterpretar esa situación, de modo que las creencias que ahora provocan juicios y autocrítica cambien y, sin darte cuenta, te vayas sintiendo cada vez más zen.

Cuando se compara la hipnosis con el mindfulness a la hora de reducir el estrés, por ejemplo, los resultados con la hipnosis son significativamente mejores[4].

La hipnosis también puede ayudar a los niños a mejorar su autoestima y cambiar sus pensamientos[5].

Aprender hipnosis

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Fuentes: