Dejar de autoderrotarse a través de la autoestima: 5 señales
Hace poco ayudé a Elke durante una sesión en directo en Instagram, ya que sufría de «anularse a sí misma». Esto se debía a que tenía constantemente la sensación de que tenía que demostrar que valía algo.
Quizá se reconozca en su historia: una madre que, a pesar de cuidar incansablemente de sus hijos, siente que "no aporta nada" al mundo. No es la única. Muchas personas luchan contra la sensación de no ser lo bastante buenas.
La sociedad y nuestro propio crítico interior a menudo nos susurran que debemos hacer más, lograr más, «aportar» más para tener valor . Esto puede conducir a un círculo vicioso de inseguridad y agotamiento.
Pero, ¿y si te dijera que este pensamiento es un mito? ¿Que tu autoestima no reside en hacer más, sino en reconocer el inmenso valor que ya eres e irradias a diario, aunque tú mismo no lo veas?
Como hipnoterapeuta, veo a diario lo profundamente arraigadas que están estas creencias, pero también lo rápido que pueden transformarse en cuanto te das cuenta de que tu valor es inherente, no algo que tengas que ganarte.
Vea la sesión completa con Elke aquí.
En este artículo del blog, desacreditamos la importancia de la perfección, destacamos las contribuciones invisibles y te ofrecemos ideas concretas para aumentar tu autoestima y descubrir tu fuerza interior.
Por qué ya está completo
Vivimos en una cultura que a menudo antepone el rendimiento y la productividad a todo lo demás. Desde pequeños se nos transmite el mensaje de que debemos «aportar algo» a la sociedad, de que el mero hecho de «ser» no es suficiente. Muchos jóvenes, por ejemplo, relacionan las notas que sacan en el colegio con su valor como personas[1]. En ese caso, las buenas notas eran el logro vinculado a la autoestima.
Esta es precisamente la trampa en la que cayeron Elke y muchos otros como ella. La idea de «no aporto nada» es dolorosa, pero también universal. Surge de una creencia profundamente arraigada de que solo somos valiosos si cumplimos con criterios externos.
Sin embargo, esta creencia ignora una verdad fundamental: ya estás completo. No necesitas "añadir" nada para ser valioso. Usted ya es valor. Piensa en un árbol: no tiene que hacer nada para ser valioso. Su mera existencia es una contribución. Del mismo modo, tu pura presencia, tu ser único, es una contribución invisible pero poderosa al mundo. La búsqueda de valor fuera de ti es como intentar llenar un vacío que no existe. Es el principio del círculo vicioso del que queremos salir.
Es fundamental comprender que esa «sensación de no ser suficiente» no es la verdad, sino el resultado de pensamientos programados. «¿Quién dice que tengas que añadir algo? Nadie», tal y como se comentó en la sesión. Se trata de una ilusión colectiva que nos impide descubrir nuestro poder interior.
Y eso que las investigaciones también demuestran que te sientes mejor cuando tu autoestima depende de tus propias cosas internas, y no de lo que digan factores externos (como otras personas) sobre lo valioso que eres[2].
Si tu entorno tiene tanta influencia, es importante que te hagan saber que te aprecian por quien eres, y no por lo que haces o lo que consigues. De hecho, si tu entorno se comunica contigo centrándose principalmente en lo segundo, puedes ponerte a la defensiva de forma innecesaria[3].
Con la hipnosis, ya puedes mejorar tu autoestima a partir de tus propios valores internos[4].
El poder de tu existencia cotidiana
El valor que creamos suele estar oculto en las cosas cotidianas, justo donde menos lo esperamos. La interacción con Elke durante la sesión de avances lo demostró a la perfección. Ella consideraba que cuidar incansablemente de sus dos hijos necesitados era "dejarse la piel", mientras que el terapeuta lo destacaba como un valor enorme e insustituible.
Profundicemos en este concepto con ejemplos concretos:
1. La maternidad (o paternidad): Una fuente invisible de valor
Para Elke, su papel como madre de dos hijos (uno de ellos con «necesidades especiales») le parecía una carga, una razón para dejarse de lado. Literalmente, corría hasta caer rendida. Pero, ¿cuál es la realidad?
- Cuidado incondicional: La capacidad de dar, calmar, cuidar y proteger constantemente, como hizo Elke cuando su hijo buscó atención durante la sesión. Esa respuesta tranquila y cariñosa tiene un valor incalculable para el desarrollo emocional del niño.
- Dando forma al futuro: "Has añadido dos personas al mundo", se dijo. Y quién sabe, tal vez haya un genio entre ellos que encuentre la cura contra el cáncer. Tu existencia, tu amor, tu sacrificio (llámalo como quieras), crea la base de sus vidas. Es una contribución gigantesca, y a menudo invisible, a la humanidad.
- Impacto a largo plazo: Más adelante, tus hijos recordarán una infancia en la que se les permitió ser quienes eran, con toda su "fiereza" y su "rabia". Esa aceptación y el refugio seguro que les proporcionas es lo que les convertirá en adultos estables.
Esto va más allá de la mera maternidad. Se aplica a cualquier persona que contribuya de forma solidaria o de apoyo, ya sea como padre, pareja, amigo o cuidador. Estos actos «invisibles» de amor y cuidado son el pegamento que mantiene unida a nuestra sociedad. Son la forma más pura de valor, ya que a menudo surgen del amor incondicional.
2. Su presencia única: "A es A"
Presenté el poderoso ejercicio "A es A": una mano es una mano, un armario es un armario, un archivo es un archivo. Los pensamientos que siguen, como: "mi mano es vieja", "ese armario necesita pulirse", "el archivo es terrible" son nuestros propios añadidos, nuestras 'B'. Estas 'B' son a menudo la fuente de nuestro sufrimiento y de sentirnos 'no lo suficientemente buenos'.
Y es que la vida es neutra. La realidad, la «A», siempre es neutra. Tu valor es inherente, al igual que los hechos que te rodean. No necesitas añadirle una «B» para ser valioso.
Un ser humano es un ser humano. No tiene que ser nada más que eso. La creencia de que hay que hacer algo más que "estar ahí" es una idea aprendida, no una verdad fundamental.
Empieza por observar y experimenta lo liberador que resulta. Al practicar con «A es A», empiezas a darte cuenta de que pensamientos como «no valgo nada» no son más que pensamientos. No son la verdad. Y cuando los observas sin identificarte con ellos, pierden su poder sobre ti. Este es un camino directo para experimentar tu fuerza interior.
Este ejercicio te ayuda a distanciarte de tu crítico interior. Aprendes que no eres tus pensamientos, sino que eres el observador de tus pensamientos.
Buscar valor fuera de uno mismo: una falsa promesa
Elke pensó que trabajar le aportaría valor: "entonces sí aportas algo". Pero el terapeuta señaló acertadamente el escollo: incluso entonces surgen nuevos problemas, nuevas razones para sentirse "no lo bastante buena". Nunca termina, porque la búsqueda de valor fuera de uno mismo siempre tiene un falso acorde final.
Esto también lo vemos a menudo en personas que, tras sufrir un agotamiento , buscan una nueva carrera profesional: el deseo de «ser alguien importante» es grande, pero si no existe una base de autoestima, incluso el trabajo más noble puede acabar en decepción.
3. La idea de perfección desentrañada
"Todo va ya perfectamente". Esta es una de las afirmaciones más conflictivas de la sesión. No "perfecto" en el sentido de impecable, sino perfecto en el sentido de "exactamente como va". No hay nada más perfecto que esto.
- Aceptación de «lo que es»: tu vida, con todos sus retos e imperfecciones, es perfecta tal y como es. Aceptar los hechos tal y como son, sin darles un giro negativo, es una forma de autoestima radical.
- El engaño de los ideales: Esforzarse por conseguir una imagen externa de perfección (el trabajo perfecto, la paternidad perfecta, la vida social perfecta) es una carrera sin fin que nunca podrás ganar. Esa 'B' que pegas a tu 'A' es la fuente de toda tu frustración.
- Tu auténtico yo es suficiente: Los momentos en los que eres tu auténtico yo, como las tranquilas interacciones de Elke con sus hijos, son los momentos en los que tu valor brilla más. Para eso no hace falta ningún "complemento".
Pasos prácticos para reconocer tu valor hoy mismo
Cambiar tu percepción es un ejercicio, no una revelación puntual. A continuación te ofrecemos unos pasos concretos, inspirados en la sesión, para aumentar tu autoestima:
1. Practica el bloqueador de pensamiento "A es A
Este es un ejercicio fundamental de la sesión:
- Elija un objeto: Observe un objeto a su alrededor (por ejemplo, una taza, un árbol, su mano).
- Nombra el objeto de forma neutral: Di en tu mente: "Esto es una taza". o "La mano es la mano".
- Observe sus pensamientos: Fíjate en los pensamientos que vienen inmediatamente después ("Es una taza fea", "Tengo las manos viejas").
- No te identifiques: ríete de ellos, o simplemente obsérvalos. "Oh, otra vez ese pensamiento". Comprende que el pensamiento no es la verdad, y que tú no eres ese pensamiento. Esto ayuda a superar el sentimiento de no ser lo suficientemente bueno.
- Repite: Cuanto más a menudo hagas esto, más quietud llegará a tu cabeza. Es como las clases de conducir un coche: imposible al principio, pero con la práctica se consigue.
2. Reconoce tus contribuciones invisibles
Haz una lista de las formas en las que eres valioso y que podrías considerar "normales":
- Acciones solidarias: ¿Te preocupas por los demás? ¿Ofreces un oído atento? ¿Ayudas a tu familia? Son contribuciones enormes.
- Tu presencia: A veces tu sola presencia es suficiente para alguien. Una sonrisa, un saludo amistoso... pueden marcar la diferencia.
- Lo que ya haces sin pensar: te cuidas, organizas tu día, respiras. Todas ellas son pruebas de tu existencia y de tu voluntad de estar ahí.
- Tus atributos únicos: ¿Eres un factor tranquilizador, una inspiración, un oído atento? Estos rasgos de carácter tienen un valor inherente.
3. Abrazar la imperfección
La idea de perfección es enemiga de la autoestima.
- Acepta "lo que es": Tu vida es como es, y eso está bien. Luchar por una imagen ideal fuera de ti es una guerra de desgaste.
- Normaliza tus dificultades: Todo el mundo "lucha". Nadie entiende la vida por completo. Esta aceptación es liberadora y crea espacio para la autocompasión.
- Ríete de ti misma: El terapeuta aconsejó a Elke que se riera de los pensamientos que le surgen. Cuando puedes ver tu circo interior con humor, pierdes la identificación con él. "Ya está otra vez con esas viejas manos".
Errores comunes en la autoestima
El camino hacia una mejora saludable de la autoestima tiene trampas. Sea consciente de estos patrones:
Es posible que busques constantemente la aprobación externa. Siempre estás pendiente de lo que los demás piensan de ti o comparas tus logros con los de los demás. Esto alimenta la sensación de «no ser lo suficientemente bueno».
Usted cree que tiene que trabajar duro para obtener valores. Sin esfuerzo, aparentemente no tiene valor. La idea de que tu valor es proporcional a tu productividad o esfuerzo. Su valor es un derecho de nacimiento, no una recompensa.
Estás atrapado en el "circo de los pensamientos". Esto significa que te identificas con cada pensamiento negativo que surge. Antes de que te des cuenta, estás inmerso en un ciclo de juicios negativos sobre ti mismo.
Cuando los demás no se sienten felices, uno siente la responsabilidad de cambiar esta situación, a menudo a costa de uno mismo. Aunque preocuparse es maravilloso, puede llevarnos a descuidarnos por completo. Es importante reconocer y satisfacer las propias necesidades.
Usted ya es valioso, siempre
El viaje de Elke ilustra una verdad universal: la búsqueda de valor suele ser una búsqueda de algo que ya se posee. Tu autoestima no empieza añadiendo logros, sino despojándote de las creencias que te dicen que no eres suficiente.
Tu capacidad para amar, cuidar, estar presente o simplemente respirar son ya contribuciones invisibles pero inmensas. Eres completo. Eres valioso. Incluso esa voz en tu cabeza que susurra que no lo eres, es sólo un pensamiento que puedes aprender a observar sin seguirle la corriente.
La liberación definitiva es darse cuenta de que no eres tu pasado, ni tampoco tus pensamientos. Ya estás a salvo, ya eres valioso. Es un ejercicio, un viaje de toda una vida de autoobservación y aceptación. Empieza hoy mismo con el ejercicio «A es A» y date el reconocimiento amoroso que te mereces. ¿Tu valor? No es condicional, es un hecho.
Hipnosis adicional para dejar de autoderrotarse
Una poderosa técnica de hipnosis para romper este patrón es crear una visualización vívida de tu comportamiento deseado. En la hipnosis, te guío a una situación en un futuro próximo en la que normalmente te sentirías inclinado a entregarte.
Pero esta vez, te ves, te oyes y te sientes eligiendo lo que te hace sentir bien: hablas, estableces un límite claro o dices con confianza "no" a algo que no te conviene. Cuantos más detalles añadas, como el tono tranquilo de tu voz, la postura relajada de tu cuerpo, la satisfacción posterior, más fuerte lo almacenará tu cerebro como una nueva realidad.
Al revivir esta escena positiva regularmente en hipnosis, aumentas la probabilidad de que te elijas a ti mismo automáticamente y sin culpa en la vida real.
Echa también un vistazo a la sesión completa con Elke para ver qué técnicas le han ayudado.
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Fuentes:
[4] https://www.semanticscholar.org/paper/Enhance-Your-Self-Esteem-Through-Clinical-Hypnosis-Prashnani/d0de364a0a8fef70cea6c8fb5da50a3b10b683da?utm_source=consensus