Qué es real: 7 señales de una realidad distorsionada
¿Qué es real? Esa pregunta no siempre es tan fácil de responder, ya que a veces la realidad está distorsionada, lo que a su vez afecta a tu bienestar interior.
Este blog va a captar la esencia de la teoría de las "tres realidades", con un fuerte enfoque en la "realidad distorsionada". Al fin y al cabo, es la que tiene un mayor impacto en nuestro bienestar.
¿Te sientes a menudo inquieto, tenso o incluso ansioso, aunque, objetivamente hablando, no haya ningún problema concreto?
Es un sentimiento que muchos de nosotros reconocemos: esa insatisfacción carcomida, esa corriente constante de pensamientos negativos, que puede ensombrecer la vida cotidiana.
¿Y si te dijera que la verdadera fuente de este sufrimiento a través de los pensamientos rara vez radica en los hechos en sí, sino en nuestra interpretación de los mismos?
Como experta en paz interior y conciencia, comprendo la compleja danza entre nuestra percepción y nuestras emociones. Este artículo profundiza en el concepto de realidad distorsionada, la segunda de las tres realidades que conforman nuestras vidas.
Aprenderás exactamente cómo nuestros pensamientos sobre los problemas generan estrés y conflictos, y cómo tus juicios sobre los hechos pueden socavar tu paz interior.
Prepárate para herramientas prácticas y percepciones claras que te ayudarán a reconocer cuándo estás operando desde esta realidad distorsionada, y cómo allanar el camino hacia una mayor paz y claridad.
Después de esto, sabrás aún mejor cómo responder a la pregunta: "¿Qué es real?".
Las 3 realidades
Para comprender el núcleo de nuestra confusión interior, es importante entender la idea de las "tres realidades". Este modelo proporciona un marco para ver cómo se construye nuestra realidad y de dónde proceden la mayoría de nuestros problemas.
- La Realidad Acordada (Hecho): Es la realidad objetiva e indiscutible. Una silla es una silla. El sol sale por el este. Alguien ha dicho algo. Llueve. Los hechos son neutrales e impersonales. En esta realidad, no hay problema porque simplemente es. No hay juicios ni historias. Esta es la realidad en la que estamos de acuerdo.
Esto va en serio.
- La realidad distorsionada (historia): Aquí es donde la cosa se pone interesante —y a menudo dolorosa—. La realidad distorsionada es tu interpretación personal, tus pensamientos, sentimientos, juicios y opiniones sobre la realidad acordada. Esto convierte un hecho neutro en un «problema». Una silla no es incómoda. Tú la encuentras incómoda. Que llueva no es un problema. A ti te molesta que llueva porque habías planeado un picnic. Todos nuestros pensamientos sobre los problemas y nuestros juicios sobre los hechos tienen su origen en esta segunda realidad.
- La Realidad de la Conciencia (Thuria): Es la realidad más profunda y abarcadora en la que aparecen tanto la realidad acordada como la realidad distorsionada. Es la conciencia, el espacio, en el que todo se desarrolla. No hablamos tanto de esto en este artículo, pero la comprensión de que existe una capa más profunda en la que se manifiestan tus pensamientos y los hechos es una base poderosa para la libertad interior.
Lo real nunca es el problema
Nuestros cerebros son "narradores" por naturaleza. En cuanto percibimos un hecho, inmediatamente empieza a interpretar, categorizar y juzgar.
Este mecanismo evolutivo nos ayudó en su día a sobrevivir, pero en la época moderna suele ser fuente de sufrimiento innecesario. La realidad distorsionada surge cuando confundimos los hechos neutros con nuestra interpretación personal y subjetiva de los mismos.
Imagínese esto: un colega responde bruscamente en un correo electrónico. El hecho es que el colega envió un correo electrónico corto.
Tu realidad distorsionada hace que:"Mi colega está enfadado conmigo","He hecho algo mal" o"¡Qué tono tan grosero!".
Ninguna de estas interpretaciones es inherentemente cierta sobre el colega. Son proyecciones de sus propios pensamientos y miedos. Esto crea mucho ruido mental y desencadena una cadena de emociones negativas, cuando puede que el colega simplemente tuviera prisa.
Un principio fundamental de la psicología es que nuestras emociones no están causadas directamente por los acontecimientos, sino por nuestra interpretación de los mismos.
Tus pensamientos crean sufrimiento
La idea errónea más persistente es que nuestros problemas están causados por circunstancias externas. Sin embargo, en la mayoría de los casos, no son los acontecimientos en sí los que nos desequilibran, sino nuestros pensamientos sobre los problemas que surgen de ellos.
El sufrimiento a través de los pensamientos tiene lugar cuando vemos nuestras opiniones y juicios como una verdad absoluta. He aquí algunos ejemplos:
- Atasco: El hecho es que el tráfico está parado. Tu pensamiento es: "¡Esto es terrible, llego tarde, se me ha fastidiado todo el día!". Este pensamiento genera frustración y estrés.
- Crítica de otra persona: El hecho es que alguien te ha dado su opinión. Tu pensamiento es: "Piensan que soy incompetente, que no soy lo suficientemente bueno". Este pensamiento conduce a la inseguridad y la vergüenza.
- Contratiempo financiero: El hecho es que ha surgido un gasto inesperado. Tu pensamiento es:«Nunca lo voy a conseguir, me voy a meter en problemas, esto es el fin». Este pensamiento provoca miedo y desesperanza.
En cada una de estas situaciones, no es la circunstancia en sí la que causa sufrimiento, sino la carga emocional que le damos a través de nuestros pensamientos y narrativas internas.
Este patrón de pensamiento puede provocar estrés crónico y una sensación constante de malestar, independientemente de las circunstancias externas. A esto se suma que el estrés hace que evalúes las nuevas experiencias de forma más negativa de lo que lo harías si vivieras la misma experiencia sin estrés[1].
Lo que es real, su juicio es más que una opinión
Nuestros juicios sobre los hechos son herramientas poderosas que influyen directamente en nuestro estado emocional. Un juicio es un juicio de valor que asignamos a un hecho, persona o situación neutral.
Piensa en etiquetas como "bueno", "malo", "correcto", "incorrecto", "justo", "injusto". Cuando juzgamos, proyectamos nuestras expectativas y creencias internas en el mundo exterior.
Ésta es también una mentalidad muy dualista, mientras que el no dualismo garantiza que tengas menos juicios y, por tanto, menos sentimientos negativos.
Ejemplos de sentencias y su impacto:
- El tiempo: "Está lloviendo y eso es mal tiempo". Este juicio puede afectar directamente a tu estado de ánimo de forma negativa, mientras que la lluvia en sí misma es neutra.
- El comportamiento de un niño: "Es travieso porque no escucha". Este juicio evoca frustración y enfado, cuando el hecho puede ser que el niño está cansado o no entiende lo que se espera de él.
- Una comida: "Este plato es asqueroso". Este juicio cierra la puerta a la posibilidad de probar algo nuevo o apreciar un sabor diferente.
Estos juicios rara vez son ciertos. Son profundamente personales y están arraigados en nuestra historia, cultura y creencias únicas. Son una parte crucial de la realidad distorsionada y limitan significativamente nuestra percepción del mundo.
La capacidad de reconocer y cuestionar tus juicios es clave para la libertad interior.
El estrés de los pensamientos y lo que no es real
El flujo constante de pensamientos, interpretaciones y juicios que conforman nuestra realidad distorsionada tiene un efecto directo en nuestro bienestar. El estrés crónico debido a los pensamientos es un resultado común de estos procesos internos.
Cuando nos guiamos constantemente desde una realidad distorsionada, nuestro sistema nervioso se encuentra bajo una tensión constante.
Esto se manifiesta no sólo mentalmente, sino también físicamente:
- Aumento del ritmo cardíaco y de la presión arterial: Su cuerpo reacciona como si hubiera peligro, aunque este peligro sólo exista en su mente.
- Problemas para dormir: Los pensamientos molestos dificultan la relajación.
- Problemas digestivos: El estrés tiene un impacto directo en nuestra salud intestinal.
- Concentración y memoria reducidas : El ruido mental continuo impide pensar con claridad.
- Fatiga: "luchar" constantemente contra los propios pensamientos es agotador.
La buena noticia es que cuando empiezas a comprender que sufrir a través de los pensamientos es opcional, creas la oportunidad de tratar tu experiencia interna de forma diferente.
Dejar ir la identificación con la realidad distorsionada puede conducir a una reducción significativa del estrés y un aumento de su bienestar general.
Al distanciarte de la situación y de tus sentimientos al respecto, ya puedes calmar tus nervios, reduciendo así la reacción de estrés[2].
Pasos prácticos para reconocer lo que es real
Romper el ciclo de la realidad distorsionada comienza con la conciencia. Observando atentamente cómo piensas y reaccionas, puedes reconocer las señales de distorsión y encontrar gradualmente más paz interior. Es una forma de atención plena.
Aquí tienes 7 formas concretas de reconocer tu realidad distorsionada:
- Observa tus emociones: Cuando sientas emociones negativas fuertes (frustración, miedo, ira, tristeza), haz una pausa. Pregúntate: "¿Qué pensamiento subyace a esto?". A menudo descubrirás que no es la situación real la que está causando la emoción, sino tu interpretación de la misma.
- Busca "debería" y "debería": Presta atención a frases en tu cabeza como "Esto debería ser diferente" o "Él debería saberlo". Son señales clásicas de un juicio o expectativa que choca con la realidad tal y como es.
- Identifica historias, no hechos: Practique para distinguir los hechos puros de las historias que crea en torno a ellos. "Mi hijo no ha ordenado su habitación" es un hecho. "Mi hijo es un vago y no me respeta" es una historia, un pensamiento sobre los problemas.
- Escucha a tu crítico interior: Cuando te criticas a ti mismo o a los demás, casi siempre estás juzgando los hechos. El pensamiento"no soy lo suficientemente bueno" es una distorsión de lo que realmente eres.
- Tómate en serio las señales corporales: ¿sientes tensión en los hombros, un nudo en el estómago o que te late más rápido el corazón? A menudo, estas son manifestaciones físicas del estrés provocado por los pensamientos. Pregúntate qué pensamientos provocan esta reacción.
- Pregúntate: "¿Es esto absolutamente cierto?": Cuestiona tus pensamientos. ¿Es esa interpretación de la situación realmente la única verdad, o hay lugar para otras perspectivas? A menudo descubrirás que existen múltiples verdades neutrales y factuales.
- Cuidado con los pensamientos "siempre" y "nunca": Generalizaciones como "Esto siempre me pasa" o " Nunca tengo suerte" son fuertes indicadores de una realidad distorsionada. Ignoran los matices y las excepciones de la vida.
Al reconocer estas señales, desarrollarás una mayor conciencia de ti mismo y la capacidad de elegir de forma más consciente cómo reaccionar ante el mundo que te rodea, en lugar de caer automáticamente en patrones de pensamiento negativos.
Evita las trampas que te atascan en la distorsión
Una cosa es comprender la teoría de la realidad distorsionada, pero otra es entenderla plenamente y abrirse paso a través de su impacto en nuestra vida cotidiana. Hay varios escollos que nos mantienen atrapados en esta realidad subjetiva:
- Identificación con los pensamientos: Creemos que somos nuestros pensamientos, en lugar de que tenemos pensamientos. Esto dificulta distanciarnos de ellos y cuestionarlos.
- La búsqueda del control: Queremos tener control sobre las circunstancias externas y las personas. Cuando esto no es posible, intentamos «mejorar» mentalmente la realidad mediante pensamientos y juicios.
- Hábitos: Durante años, hemos pensado y reaccionado de una determinada manera. Romper estos patrones de pensamiento tan arraigados requiere un esfuerzo consciente y repetición.
- Miedo a lo desconocido: Dejar ir nuestras historias familiares (aunque dolorosas) puede ser aterrador porque no sabemos qué ocupará su lugar.
- Validación externa: Buscamos la validación de nuestros pensamientos en los demás, lo que puede reforzar aún más la realidad distorsionada si encontramos personas afines.
Es fundamental ser paciente con uno mismo y comprender que se trata de un proceso. No se trata de no volver a crear una realidad distorsionada -eso es humano-, sino de reconocerla cada vez más rápido y ser capaz de reducir su impacto.
Reconoce tu realidad distorsionada para saber qué es real
El viaje de reconocer tu realidad distorsionada es uno de los caminos más liberadores que puedes emprender. Al comprender que tu sufrimiento a través de los pensamientos es una elección -no una fatalidad- abres la puerta a una profunda paz interior y a la claridad.
Te das cuenta de que lo real, con todos sus hechos y acontecimientos, es neutral. Son tus interpretaciones, tus historias y tus juicios sobre los hechos los que determinan cómo te sientes.
Ahora dispone de las herramientas para reconocer las señales de la realidad distorsionada: las reacciones emocionales, los "deberes" internos, las historias que se cuenta, las críticas internas, las tensiones físicas y las generalizaciones. Con estos conocimientos, puedes romper el cerco del estrés a través de los pensamientos y vivir una vida menos dominada por el ruido mental. La elección es tuya: ¿te quedarás atascado en los problemas que tú mismo te has creado o abrazarás la libertad que da dejar que los hechos hablen por sí solos?
Hipnosis y reescritura de la realidad distorsionada
A veces es más fácil decirlo que hacerlo: dejar atrás la realidad distorsionada para poder ver lo que es real. En este sentido, la hipnoterapia puede desempeñar un papel importante.
Como hipnoterapeuta, trabajas a diario con el poder del subconsciente, justo donde surge y se mantiene la realidad distorsionada. Bajo hipnosis, los clientes pueden acceder a creencias profundamente arraigadas, patrones de pensamiento automáticos y juicios inconscientes que colorean sus percepciones.
La hipnoterapia permite reconocer, reevaluar y reorientar estas interpretaciones subjetivas, a menudo originadas en la infancia o en respuesta a acontecimientos estresantes[3].
Al guiar a las personas hacia un estado de mayor conciencia y relajación, puedes ayudarlas a distinguir entre los hechos y las historias. De este modo, es posible dejar atrás las creencias limitantes y vivir más en consonancia con la realidad objetiva. La hipnoterapia es, por tanto, una herramienta poderosa para reducir el ruido mental y construir una base de paz interior.
Ayudar a la gente con lo que es real
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Fuentes:
[3] https://www.semanticscholar.org/paper/Cognitive-Therapy-and-Hypnotherapy%3A-A-Approach-Dowd/820c877a0cea6b88f6bce2bea9a938c112925307