¿Preocupa a menudo? Seguro que no es el único. De hecho, pasamos una media de 2 horas y 18 minutos al día rumiando, lo que representa el 14% de nuestro tiempo de vigilia. Esta estadística, procedente de una investigación de la empresa estadounidense Talker Research, pone de manifiesto un problema universal: el flujo constante de pensamientos que nos preocupan.
La Generación Z y los millennials en particular experimentan que la melancolía puede convertirse rápidamente en ansiedad y depresión, y muchos se sienten más ansiosos cuando están solos o intentan conciliar el sueño.
Preocuparse por el dinero está entre las 3 principales preocupaciones que causan inquietud. (Así que puedes usar eso como trabalenguas 😉 )
¿Reconoces esa sensación de preocupación constante? Luchas contra la inseguridad y te preguntas por qué te preocupan ciertos temas. Este artículo del blog explora las tres fuentes principales de preocupación que más nos preocupan, a saber:
- Dinero
- Familia
- Su lista de tareas
Obtienes herramientas concretas para tratar con eficacia, lo que te da más control sobre tus procesos de pensamiento.
En la cima de la modernidad
Preocuparse es de todos los tiempos, pero la naturaleza de nuestras preocupaciones ciertamente ha cambiado. Vivimos en un mundo lleno de opciones sin precedentes: ¿dónde quieres vivir, qué estudio te conviene, qué carrera vas a seguir? Estas opciones aparentemente infinitas, combinadas con la comparación constante a través de las redes sociales, crean un caldo de cultivo para la incertidumbre y la duda.
La presión por tomar las decisiones "correctas" y vivir una vida "perfecta" puede ser abrumadora. No es de extrañar que la mayoría de las preocupaciones se refieran a cuestiones concretas y cotidianas que afectan directamente a nuestra calidad de vida.
Según la mencionada encuesta de Talker Research, el dinero es la principal fuente de ansiedad (53%), seguido de las preocupaciones por la familia y los seres queridos (42%) y un porcentaje igual de preocupación por las tareas y listas de cosas por hacer (42%). Estas cifras lo dicen todo: nuestras preocupaciones suelen tener su origen en necesidades y obligaciones fundamentales. Echemos un vistazo más de cerca a estas tres principales.
Preocupaciones de dinero: el ganador para inquietarse (53%)
La inseguridad financiera es una de las principales fuentes de estrés, y con el 53% de los encuestados citándola como su mayor preocupación, está claro que preocuparse por el dinero es un fenómeno muy extendido. Las condiciones económicas actuales, como la inflación y el aumento de los precios de la energía, contribuyen a ello.
Algunos ejemplos son:
Incertidumbre económica: La subida de los mercados, la inflación y el miedo a la recesión pueden provocar directamente estrés sobre el poder adquisitivo. A la gente le preocupa si su sueldo le alcanza para llegar a fin de mes.
- Gastos inesperados: Un coche roto, una reparación inesperada en casa o unos gastos médicos elevados pueden tener un gran impacto en la estabilidad financiera.
- Planificación a largo plazo: Preocuparse por la jubilación, la hipoteca, los gastos de estudio de los hijos o acumular ahorros suficientes para el futuro. La presión para garantizar la seguridad financiera es intensa.
- Presión social: La sensación de tener que alcanzar un determinado nivel de vida, influida por la publicidad y los medios sociales, puede llevar a presionar para ganar o gastar más dinero del sensato.
Preocupaciones económicas y su impacto en la vida
Las preocupaciones por el dinero pueden provocar problemas de sueño, irritabilidad e incluso dolencias físicas como dolores de cabeza. Los investigadores indican incluso que pueden provocar depresión[1]. Pueden tensar las relaciones y dificultar el disfrute de las actividades de ocio.
Familia y seres queridos: En segundo lugar (42%)
Amar a nuestros familiares y amigos conlleva inevitablemente preocupaciones. Ya sea por la salud de los padres, el futuro de los hijos o la estabilidad de la relación de pareja, preocuparse por la familia toca las capas más profundas de nuestras emociones[2]. Con un 42% de las preocupaciones, es un factor poderoso en nuestra vida cotidiana.
Hay varias razones para esto, piensa en:
Salud: El miedo a que los seres queridos enfermen o sufran es una preocupación universal. Esto incluye tanto la salud física como la mental.
- Bienestar infantil: Los padres se preocupan por la seguridad, el rendimiento escolar, el desarrollo social y la felicidad futura de sus hijos. La presión para que sean "buenos padres" es enorme.
- Relaciones de pareja: Los conflictos con la pareja, los hermanos, los padres o los amigos pueden causar mucho estrés emocional. Quieres que todos sean felices y que los lazos se mantengan fuertes.
- Cuidado de ancianos: A medida que los padres envejecen, entran en juego la preocupación por su independencia, la soledad y la necesidad de cuidados informales.
Preocuparse por la familia y la vida
Estas preocupaciones suelen ser pesadas porque se refieren a cosas que no están totalmente bajo nuestro control. Pueden provocar sentimientos de impotencia, culpa o tristeza intensa.
En las mujeres, también puede provocar síntomas de estrés y depresión. Así se desprende de una investigación rusa[3], un país con una sociedad similar a la occidental (a pesar de las diferencias políticas).
Lista de tareas pendientes en el número 3 (42%)
La avalancha diaria de tareas, tanto en el trabajo como en casa, puede resultar abrumadora. No es de extrañar que el 42% de las personas se estresen con las tareas y sus listas de tareas pendientes. Esta sensación de presión constante y el miedo a olvidar algo son fuentes habituales de momentos de melancolía.
Causas
- Agobio laboral: Una gran carga de trabajo, plazos ajustados, expectativas poco claras y demasiados proyectos a la vez pueden provocar sentimientos de fracaso y agotamiento. La comunicación digital para el trabajo también contribuye a ello[4].
- Tareas domésticas: El flujo constante de tareas domésticas (limpieza, compras, cocina, administración) puede parecer un pozo sin fondo, sobre todo si se combina con un trabajo o una familia exigentes.
Por cierto, ser ama de casa no siempre es la solución contra estas dolencias, según demuestra una investigación turca[5]. Así que para las mujeres que piensan que la moda del "ama de casa" es la solución contra el estrés, lamentablemente no lo es.
- Compromisos sociales: Equilibrar el trabajo, la familia y la vida social puede llevar a una agenda sobrecargada, en la que sientes que te quedas corto.
- Perfeccionismo: La tendencia a querer hacerlo todo a la perfección hace que las tareas requieran más tiempo y energía de lo necesario, lo que lleva a la procrastinación y a un estrés aún mayor.
Impacto en la vida
La presión de las tareas puede provocar agotamiento, problemas de concentración y un diálogo interior constante de "todavía tengo que hacer esto".
Consejos prácticos para estar tranquilo
Ahora que hemos identificado las principales fuentes de preocupación, es el momento de dar pasos concretos. Preocuparse es totalmente inútil. Te agota sin resolver realmente los problemas. Entonces, ¿cómo deshacerse de ella?
He aquí algunas formas de afrontarlo.
- 1. Darlo por perdido:
Coge un cuaderno y un bolígrafo, o abre un documento en blanco en tu ordenador. Escribe todo lo que te molesta. Esto te ayudará a organizar tus pensamientos y evitará que den vueltas sin parar en tu cabeza. Una vez en el papel, crearás distancia con la preocupación y claridad en tus pensamientos[6].
- 2. Siente la emoción que hay detrás del pensamiento:
Elija uno de sus pensamientos melancólicos, por ejemplo"Oh, no puedo hacerlo" o"Tengo tanto que hacer". Cierra los ojos e intenta sentir qué emoción lo acompaña. ¿Es miedo, frustración, impotencia? Reconocer la emoción te dará una idea del núcleo de tu preocupación.
- 3. Cambia el tono de tu voz interior:
Se trata de una técnica especialmente eficaz y lúdica de Talker Research. Nuestros pensamientos melancólicos suelen tener un tono negativo y pesado. Intenta cambiar conscientemente ese tono:
- Amplifica lo absurdo: Imagina que tu pensamiento melancólico se pronuncia con la voz del Pato Donald, Mickey Mouse u otra figura disparatada. La pesadez desaparece y ya no resulta desagradable en absoluto.
- Experimenta con el acento: Si tienes un pensamiento en tu acento "estándar", prueba a repetirlo en un dialecto diferente y divertido. Piensa "No todo va a salir bien" con un exagerado acento de La Haya o un llano acento de Ámsterdam. La carga sale enseguida.
Al cambiar tu tono, ganas control sobre tus pensamientos y la inquietud suele cesar por sí sola. Es un entrenamiento, pero funciona a tu favor.
- 4. Pensamiento orientado a la acción:
Para las preocupaciones sobre las que puedes influir, crea un plan de acción. Descomponga los grandes problemas en pasos pequeños y manejables. Para las preocupaciones económicas, podría ser la elaboración de un presupuesto. En cuanto a las tareas, empiece por la más difícil. Actuar, por pequeño que sea, reduce la sensación de impotencia.
- 5. Establezca límites y aprenda a decir "no":
Gran parte del estrés proviene de hacer demasiado heno. Sé realista sobre lo que puedes manejar y atrévete a decir "no" a los compromisos extra que aumentan tus niveles de estrés.
- 6. Busca apoyo:
Habla de tus preocupaciones con una persona de confianza. Un amigo, un familiar o incluso un profesional (hipnoterapeuta) pueden darte una perspectiva diferente y ayudarte a afrontar emociones difíciles. No tienes por qué hacerlo solo.
Evite estos errores en las preocupaciones (económicas)
Aunque todos queremos hacer frente a las preocupaciones económicas y a otros factores estresantes, a menudo cometemos involuntariamente errores que perpetúan la inquietud:
- Pensamientos de acaparamiento: Forzarse a no inquietarse es contraproducente; los pensamientos suelen volver con más fuerza.
- Procrastinación: No afrontar los problemas con la esperanza de que desaparezcan por sí solos suele generar más estrés a largo plazo.
- Aislamiento: Aislarse de los demás y guardarse las preocupaciones para uno mismo puede conducir a la soledad y empeorar la ansiedad.
- Centrarse en factores incontrolables: Preocuparse por cosas que escapan a tu control, como la política mundial o el tiempo, es un derroche de energía. Aprende la diferencia entre lo que puedes influir y lo que no.
Hipnosis y más tranquilidad
Además de las técnicas mencionadas, la hipnosis puede ser sorprendentemente eficaz para calmar una cabeza ocupada. Al fin y al cabo, ese ajetreo está causado por tus creencias sobre cómo funciona la vida y cómo se "supone" que debes desenvolverte en ella.
Pero si esto sólo te causa problemas, ¿tienen sentido tus creencias?
Con la hipnosis y la hipnoterapia se accede al subconsciente, donde se almacenan las creencias que crean los patrones de melancolía.
A continuación, puede utilizar la hipnoterapia para cambiar esas creencias y poder salir de la inquietud.
Muchas personas experimentan más paz interior, mejores patrones de sueño y menos reacciones de estrés después de una sesión. Para quienes luchan contra preocupaciones recurrentes, la hipnosis puede ser una poderosa herramienta para recuperar la paz interior.
Aprender hipnosis
¿Quiere ayudarse a sí mismo o a los demás a dejar de inquietarse y de preocuparse por el dinero? Entonces el conocimiento de la hipnosis es indispensable. Venga a nuestra clase magistral gratuita para una introducción.
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Fija también esta infografía como recordatorio:

Fuentes:
[2] https://www.cambridge.org/core/journals/global-mental-health/article/factors-associated-with-depression-anxiety-and-satisfaction-with-life-among-malaysian-parental-caregivers-of-adolescent-psychiatric-patients-a-crosssectional-study/09B7B7A7A7891AC36E0911D5CBA5F8B4






