De «pórtate con normalidad» a hipnoterapeuta: cómo la formación ayudó a Anne-Marieke Dusseljee a avanzar
Si le hubieras dicho a Anne-Marieke Dusseljee hace diez años que algún día trabajaría con hipnosis, probablemente se habría echado a reír. ¿Hipnosis? ¿No era eso de las cosas esotéricas en las que alguien te decía cosas raras con voz grave y te hacía andar como una gallina cacareando?
Desde entonces, esa imagen ha cambiado por completo. Anne-Marieke trabaja junto a su madre en su consulta «Hoofdmanager», situada en Almelo, donde acompaña a niños, jóvenes, adultos (jóvenes) y padres. La hipnoterapia se ha convertido en una parte importante de su trabajo. No porque siempre haya creído en ella, sino precisamente porque primero tuvo que experimentarla ella misma.
Trabajo con niños, jóvenes y padres
En su consulta, Anne-Marieke acompaña a personas con diversas necesidades de ayuda. En el caso de los niños, puede tratarse de cuestiones como la frustración, la ira, los problemas de aprendizaje o las dificultades en el colegio. En el caso de los adolescentes y los jóvenes adultos, suelen surgir temas como la inseguridad, la tensión, el estrés o la dificultad para mostrarse tal y como son. También trabaja habitualmente con madres que se sienten atascadas con preguntas como: «¿Realmente valgo la pena?» y «¿Por qué me siento tan fácilmente abrumada?».
«Las solicitudes de ayuda son muy variadas», explica Anne-Marieke. «Pero yo trabajo sobre todo con niños, adolescentes y jóvenes adultos, y por eso, en realidad, también directamente con los padres».
En el caso de los niños pequeños, ella va más allá del mero comportamiento. A veces, la petición de ayuda de un niño está relacionada con lo que les ocurre a los padres o con los orígenes del niño: el periodo previo al embarazo, el embarazo, el parto o el periodo posterior. En esos casos, trabaja, entre otras cosas, con sesiones de vinculación afectiva.
La hipnoterapia como base sólida
Según Anne-Marieke, una sesión de vinculación también es hipnoterapia, ya que se lleva a cabo bajo hipnosis. En ella, se desvinculan del niño los acontecimientos negativos relacionados con el periodo previo al embarazo, el parto o los primeros momentos posteriores al mismo. A continuación, la madre (o el padre) redacta una nueva versión positiva que se instala mediante hipnosis.
«Tu subconsciente no tiene por qué saber si algo es cierto o falso, o una mezcla de ambas cosas», explica. La sesión de vinculación es tan bonita de realizar porque, a menudo, ya se produce un cambio en el comportamiento del niño sin que este haya tenido que hacer nada por su parte.
Además de la hipnoterapia, Anne-Marieke también utiliza métodos como el «Havening», la EFT y el «Método Matrix». No obstante, la hipnoterapia suele formar parte de un proceso o una sesión. No solo le gusta practicarla, sino que también ve que da resultados. Es precisamente esa combinación lo que la hace valiosa para ella en la práctica.
Al principio, la hipnosis le parecía algo un tanto esotérico
Su primer contacto con la hipnosis no fue precisamente serio. Su madre había realizado el curso en el Instituto de Hipnosis de los Países Bajos y tenía que practicar. En cuanto empezó a hablar con una voz más grave y lenta, a Anne-Marieke, que por entonces era una adolescente, no le quedó más remedio que echarse a reír.
«Déjalo ya con tus afirmaciones tan raras», pensó entonces. «Me parecía demasiado esotérico».
Eso cambió cuando estudiaba psicología y, durante un año sabático, asistió a un curso magistral sobre hipnosis infantil. Su madre impartía ese curso y Anne-Marieke decidió asistir porque iba a estudiar psicología infantil y juvenil. Allí vio a personas experimentar y hacer cosas que despertaron su curiosidad. Y lo que es más importante: ella misma notó que la hipnosis le producía algún efecto.
Se relajó. Sintió lo que era capaz de hacer. Y, de repente, la hipnosis dejó de ser algo extraño para convertirse en algo interesante.
Un valioso complemento a la psicología
«Ya tenía mis dudas sobre la psicología en sí misma», cuenta. «No estaba segura de si ese era el campo en el que me veía trabajando. Entonces, esto me pareció simplemente un buen complemento».
Por supuesto, hablar puede ayudar, pero a veces una persona sabe perfectamente, desde un punto de vista racional, qué le pasa y, aun así, apenas cambia su sensación o su comportamiento. Para ella, la hipnosis le llegó a un nivel más profundo.
Por eso decidió cursar la formación en el Instituto de Hipnosis de los Países Bajos. Primero el 1.0, después el 2.0 y más tarde también el 3.0. Su confianza en el método creció sobre todo porque ella misma experimentó lo rápido que podían producirse los cambios. Gracias a ello, más adelante le resultó más fácil transmitirlo a sus clientes.
Las versiones 1.0 y 2.0: en directo, en línea y con mucha práctica
Anne-Marieke siguió la versión 1.0 en directo. En aquel momento, podía inscribirse en jornadas temáticas sueltas y decidir por sí misma cuándo asistir. Era una forma flexible de formarse, sin un grupo fijo. Posteriormente, siguió la versión 2.0 parcialmente en línea, debido al inicio de la pandemia del coronavirus.
Al principio, le resultaba extraño trabajar en línea. Porque, ¿cómo se ve todo bien a través de una cámara? ¿Cómo se prestan atención a las pequeñas señales físicas? ¿Cómo se acompaña a alguien si no se está físicamente en la misma habitación?
Sin embargo, fue precisamente gracias a ello que descubrió que la hipnoterapia también puede funcionar bien en línea. «Pensé: “Así que esto también se puede hacer en línea”», afirma. «Esto me permitió ayudar a mucha más gente desde nuestra consulta o simplemente desde casa. Incluso he podido acompañar a varios jóvenes en España».
Esa perspectiva le ayudó en el ámbito profesional. Pudo continuar con sus sesiones y observó que los clientes también se mostraban más receptivos a la hipnoterapia en línea. Según ella, el efecto no tenía por qué ser menor.
Primero, adquirir experiencia; después, profundizar
Tras completar los cursos 1.0 ( Hypno Principles) y 2.0 ( Hypno Playground), Anne-Marieke decidió primero adquirir experiencia. Trabajó principalmente con niños y jóvenes y tenía la sensación de que ya dominaba lo suficiente. En aquel momento, no le pareció necesario realizar el curso 3.0 ( Hypno Pathfinder). Además, pensaba que para ello había que tener una consulta a rebosar y atender a clientes casi cuarenta horas a la semana.
Más tarde, eso cambió. Se dio cuenta de que quería que sus entrevistas preliminares fueran más concretas. Ir más rápido al meollo de la cuestión. También le apetecía que alguien observara sus sesiones y le diera su opinión. Como sabía que esto formaba parte de la versión 3.0, volvió a sentir esa inquietud.
«En un momento dado pensé: me apetece probar algo nuevo», cuenta. «Y tenía muchas ganas de que mi entrevista inicial fuera más concreta y de ir más rápido al grano».
La versión 3.0 como acelerador profesional
La versión 3.0 aportó a Anne-Marieke precisamente la profundidad que buscaba. Realizó sesiones, revisó su propio trabajo y recibió comentarios. Fue emocionante, pero sobre todo muy instructivo. Pronto se dio cuenta de que, a veces, la esencia de una sesión se hacía evidente mucho antes de lo que pensaba.
En los comentarios quedó claro que podría haber identificado el meollo del problema antes. «Entonces pensé: vale, esto realmente podría haber sido mucho más breve».
Esa toma de conciencia cambió su forma de trabajar. Aprendió a ir más rápido al meollo de la cuestión, lo que hizo que sus sesiones fueran más eficaces. No es que antes no trabajara bien, sino que ahora veía con mayor claridad dónde podía ahorrar tiempo y cuál era la verdadera clave.
También le resultó muy valioso poder observar el trabajo de otros terapeutas. En el curso 3.0 había personas con experiencia, cada una con su propio estilo, metáforas y forma de trabajar. Gracias a ello, pudo comprobar la amplia variedad de aplicaciones que tiene la hipnoterapia.
Aprender unos de otros
Para Anne-Marieke, una de las mayores diferencias con respecto a las formaciones anteriores fue el espíritu de grupo. La versión 3.0 se impartió presencialmente. Esto le permitió hablar con otras personas, compartir experiencias y aprender también fuera de las horas de clase.
«Se aprende mucho unos de otros, porque ves las sesiones de los demás y puedes intercambiar opiniones sobre casos concretos», explica.
Sigue en contacto con algunos de los participantes. Hay un grupo de WhatsApp en el que se comparten preguntas, casos prácticos o referencias. Esa red tiene un valor duradero para ella. No solo como terapeuta, sino también como persona. Te sientes menos sola y puedes seguir intercambiando ideas con gente que entiende tu misma profesión.
Crecimiento personal a través de la formación
La formación no solo supuso un avance profesional para Anne-Marieke. A nivel personal, la hipnoterapia también ha significado mucho para ella. Durante los cursos, pudo resolver por sí misma diversos problemas, desde pequeñas molestias hasta patrones más arraigados. Gracias a ello, creció su confianza tanto en el método como en sí misma.
«Me he vuelto mucho más segura de mí misma», afirma. «Antes me costaba mucho mostrarme tal y como soy en grupos».
Hablar ante un grupo sigue resultándole emocionante, pero ya no es algo tan abrumador como para que le quite el sueño. Ahora dispone de herramientas para reducir la tensión a un nivel normal. También le resulta más fácil dejar de controlar todo. Es capaz de dejar que las cosas sigan su curso.
Además, ahora duda menos de sus propias capacidades. Si una sesión no ofrece del todo el resultado deseado, no se lo toma tan a pecho. Ve con mayor claridad que el resultado siempre depende de ambas partes: del terapeuta y del cliente.
Cómo ha sido su experiencia con el HIN
Anne-Marieke valora muy positivamente su formación en el Instituto de Hipnosis de los Países Bajos. Lo que más aprecia es que los formadores sean expertos y, al mismo tiempo, aporten cada uno su propia experiencia, visión y estilo. Gracias a ello, no solo aprendes una técnica, sino también las diferentes formas en que puedes aplicarla.
«En el HIN, todos los formadores son expertos», afirma. «Además, cada uno tiene su propia historia, sus propias experiencias y su propia visión».
Según ella, eso es precisamente lo que hace que la formación sea interesante. Se aprenden los fundamentos, pero después se descubre cómo se puede aplicar la hipnoterapia de una forma que se adapte a cada uno. Especialmente en el nivel 3.0, se dio cuenta de cuántas posibilidades más había aún.
De la experiencia a la convicción
Anne-Marieke recomendaría la formación a personas que quieran trabajar en su desarrollo personal y/o que trabajen con otras personas en el ámbito del coaching o la terapia. «Al menos el nivel 1.0», afirma, «aunque solo sea para experimentar por uno mismo lo que la hipnosis te hace sentir».
«La hipnoterapia me ha aportado muchísimo», afirma. «Puedes crecer mucho como persona y como terapeuta».
Lo que comenzó con escepticismo se convirtió en una parte importante de su vida y su trabajo. La hipnoterapia le dio más seguridad, le proporcionó herramientas profesionales adicionales y le ayudó a acompañar a sus clientes a un nivel más profundo.
¿Sigue considerándola algo esotérico? No. Ahora sabe por experiencia propia que, al contrario, puede resultar muy práctica. Y quizá eso sea precisamente lo que hace que su historia sea tan bonita: a veces hay que experimentar algo por uno mismo antes de poder creer realmente en ello.
¿Quieres saber más sobre lo que hace Anne-Marieke? Echa un vistazo a su página web: Hoofdmanager.nl
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