"No puedo ser hipnotizado".
Es una frase que muchos hipnoterapeutas oyen durante las tomas de contacto. Pero, ¿es realmente cierta? ¿Hay personas que realmente no son hipnotizables? ¿Y a qué profundidad debe estar alguien hipnotizado para que el cambio sea efectivo?
En este artículo del blog, nos sumergimos en la ciencia que hay detrás de la hipnotizabilidad, así como en las diferentes profundidades de la hipnosis. Si usted es un hipnoterapeuta o simplemente curioso acerca de lo que la hipnosis hace a su cerebro. Aquí obtendrá respuestas claras, respaldadas por investigaciones actuales.
¿Qué es el hipnotismo?
La hipnotizabilidad se refiere a la susceptibilidad de una persona a las sugestiones hipnóticas. Varía de una persona a otra y en ella influyen factores como la personalidad, el contexto, la confianza en el terapeuta y el estado mental de la persona.
En términos científicos, hablamos de "sugestionabilidad hipnótica". Ésta es medible y relativamente estable en el tiempo, pero no completamente fija. Algunas personas responden muy bien a las sugestiones, mientras que otras tienen más dificultades para rendirse a la hipnosis.
Investigación: ¿cómo son de hipnóticas las personas por término medio?
Según un influyente metaanálisis de Hilgard (1965)[1], uno de los fundadores de la investigación sobre la hipnosis, alrededor de:
- 10-15% de las personas altamente hipnotizables
- Tasa media de hipnosis del 60-70
- 15-20% bajo hipnotizable
Esta distribución se ve confirmada por estudios más recientes, como el de Terhune et al. (2011)[2] y Landry et al. (2017)[3], que utilizan técnicas avanzadas de imagen cerebral para medir las diferencias en la actividad cerebral de los hipnotizadores.
¿Cualquiera puede iniciarse en la hipnosis?
La respuesta honesta: casi todo el mundo puede entrar en la hipnosis, pero no todos de la misma manera o profundidad.
La hipnosis no es un estado de "todo o nada". Es un estado continuo (durante la sesión de hipnoterapia, por ejemplo) de trance ligero a profundo. Incluso las personas que se consideran "no hipnotizables" pueden beneficiarse de estados hipnóticos leves, sobre todo para relajarse, mejorar la concentración o modificar ligeramente el comportamiento.
Lo que es más importante que "si alguien puede ser hipnotizado" es lo bien que el hipnoterapeuta adapta su enfoque al nivel de hipnotizabilidad del cliente.
Factores que afectan a la hipnotizabilidad
Algunas personas son naturalmente más sensibles a la hipnosis que otras, pero las circunstancias externas e internas también influyen. Tenlo en cuenta:
- Apertura a la experiencia (un rasgo de la personalidad).
- Terapeuta de confianza .
- Flexibilidad cognitiva e imaginación.
- Seguridad emocional y contexto.
- Estrés, ansiedad o sobreanálisis.
Consejo para el hipnoterapeuta: durante la admisión, preste atención explícita a las expectativas de las personas sobre la terapia y la creación de seguridad. En la formación también prestamos atención a las ideas erróneas que la gente suele tener sobre la hipnosis y a cómo puedes explicar a la gente en qué consiste y permitirles que ya la experimenten con seguridad. De este modo, se crea confianza en la hipnoterapia.
¿Cuáles son las diferentes profundidades de la hipnosis?
La hipnosis no es un estado fijo. Hay diferentes profundidades en las que una persona puede estar, cada una con sus propias características y potencial terapéutico.
A continuación se muestra la escala más utilizada:
1. Hipnosis ligera (trance ligero)
Características:
- Ojos cerrados, relajación ligera.
- Mayor concentración.
- La conciencia del entorno sigue siendo parcial.
- Las sugerencias suelen ser activamente cooperativas.
Aplicaciones:
- Ejercicios de relajación.
- Reducción de la ansiedad.
- Coaching sugestivo.
2. Hipnosis media (trance medio)
Características:
- Reducción de la actividad muscular.
- Críticas reducidas.
- El sentido del tiempo se desvanece.
- También se ofrecen visualizaciones y regresiones.
Aplicaciones:
- Regresión a la juventud.
- Un cambio de comportamiento más profundo.
- Intervenciones centradas en el cuerpo.
3. Hipnosis profunda (sonambulismo)
Características:
- Hipnosis completa.
- Disociación del pensamiento consciente.
- Posibilidad de anestesia (sin sensación de dolor).
- Respuestas automáticas a la sugestión.
Aplicaciones:
- Tratamiento del dolor.
- Hipnocirugía.
- Trabajo con traumas profundos[4].
Nota: la hipnosis profunda no es necesariamente "mejor". De hecho, para muchas aplicaciones, el trance medio es el más eficaz. Muchas de las técnicas que aprenderás durante el curso de formación del Instituto de Hipnosis de los Países Bajos funcionan especialmente bien cuando las personas están en hipnosis profunda, pero no demasiado profunda.
¿Cómo se mide la profundidad de la hipnosis?
Se han desarrollado varios tests y escalas de observación. Los más conocidos son:
- Escala de Susceptibilidad Hipnótica de Stanford (SHSS).
- Escala Grupal de Susceptibilidad Hipnótica de Harvard (HGSHS).
- Mirror Eye Roll Test (para una detección rápida).
En la práctica, los terapeutas reconocen el trance por señales como:
- El cliente habla más despacio.
- Los micromovimientos reducen.
- Parpadeo retardado, pero párpados temblorosos.
- Cambio en la respiración.
- Reducción de la actividad muscular alrededor de los ojos y la boca.
Para quienes estén dispuestos a hacer la inversión, también se ofrecen mediciones cerebrales mediante EEG. Las personas altamente hipnotizables muestran una mayor sincronización en las ondas theta durante la hipnosis[5].
Por qué no basta con la profundidad
Una falacia común: cuanto más profundo, mejor. Esto no siempre es cierto.
La profundidad es sólo un factor. Más importantes son:
- La calidad de las sugestiones terapéuticas.
- El informe terapéu tico entre cliente y terapeuta.
- El momento adecuado de las técnicas dentro del proceso de cambio.
- La disposición de los clientes a integrar nuevos significados en sus sistemas de pensamiento.
Algunos clientes logran grandes avances con hipnosis ligera o moderada. Esto requiere una comunicación bien afinada.
Consejo del hipnoterapeuta: haz coincidir tu objetivo con los niveles de hipnosis y comprueba de vez en cuando si tiene sentido profundizar.
¿Y si alguien no parece entrar bien en la hipnosis?
A veces un cliente no tiene éxito inmediatamente en la hipnosis. Las posibles causas que pueden entonces recaer en el cliente:
- Excesiva necesidad de control.
- Miedo o desconfianza (consciente o inconsciente).
- Distracción o fatiga.
- Expectativas poco realistas.
En este caso, la hipnosis indirecta, el uso del lenguaje de la PNL o el trabajo con metáforas pueden proporcionar un punto de entrada. Los ejercicios fuera de la sesión (como la autohipnosis o la visualización) también pueden ayudar a aumentar la receptividad hipnótica.
Además, la paciencia es muy importante a la hora de llevar a cabo las sesiones. Si se tarda 20 minutos en conseguir que alguien esté en la profundidad adecuada o en hipnosis, eso es justo lo que se tarda. Por lo tanto, tómese su tiempo durante las sesiones.
Hipnotizabilidad ≠ éxito terapéutico
En conclusión, ser muy hipnotizable no garantiza un cambio duradero. Y las personas que se someten a la hipnosis "torpemente" aún pueden conseguir resultados maravillosos.
La clave está en:
Crear seguridad
La seguridad psicológica es el prerrequisito básico de la hipnosis. Cuando una persona se siente insegura, juzgada o controlada, el cerebro crítico permanece activo. Esto dificulta la relajación, la entrega y, por tanto, el acceso a la sugestionabilidad.
En la práctica, esto significa tener un enfoque cálido y libre de juicios hacia su cliente durante la admisión. Explica el proceso de la hipnosis y la hipnoterapia, ya que este conocimiento reduce la ansiedad. Es importante pedir permiso para hipnotizar a alguien, ya que esto te dará confianza.
También dan al cliente el control, es decir, que el cliente siempre puede elegir "despertarse" y estar totalmente alerta.
Elegir las técnicas adecuadas para cada persona
No todos los clientes responden a las mismas inducciones o estilos de sugestión. A algunas personas les gustan las sugestiones directas ("Ahora te sientes relajado"), mientras que otras responden mejor a los enfoques indirectos/metafóricos ("Puedes imaginarte cómo es un lugar tranquilo...").
En la práctica, esto significa adaptar tu enfoque a la personalidad, el aprendizaje y la imaginación del cliente. Si la gente necesita mucho control, también puedes darle sugestiones paradójicas, como que no necesita relajarse en absoluto.
La relación hipnoterapéutica
Como en cualquier forma de terapia, la relación entre el cliente y el terapeuta es un factor crucial para el éxito. En hipnosis, esta relación actúa incluso como una especie de "amplificador": cuanto mayor es la confianza, más potente es el efecto de las sugestiones.
Para conseguir una buena relación terapéutica, es importante ser verdaderamente uno mismo y empático. Además, puedes seguir utilizando técnicas como la conducta del espejo. También es bueno compartir tu intención sobre la sesión, como que tú diriges, pero que el cliente marca el ritmo de la sesión.
También es importante comprobar cómo lo ha vivido el cliente después de cada sesión, ya que esto también crea un sentimiento de pertenencia y "trabajo en equipo".
Flexibilidad en la metodología
Cada cliente es único. La adhesión rígida a un protocolo o inducción suele ser inadecuada, especialmente si un cliente inesperadamente no responde bien o se dispara en resistencia. Los hipnoterapeutas con más éxito son improvisadores adaptativos.
En la formación básica aprenderás qué pasos dar, y en nuestra formación de seguimiento aprenderás a jugar con esos pasos. Por eso es importante realizar todos nuestros cursos de formación para poder llamarte a ti mismo profesional de la hipnosis.
Así que utiliza la preparación de tu sesión como una dirección, no como un guión fijo. Aprende múltiples formas de inducción para poder ayudar a todo tipo de personas. Presta mucha atención a tu cliente, que siempre te está dando feedback. Aprenderás a ver exactamente eso durante nuestra formación.
Evalúa todas tus sesiones para poder mejorar siempre.
¿Cualquiera puede acceder a la hipnosis? Sí
Así que: sí, cualquiera puede dedicarse a la hipnosis. Como hipnoterapeuta, el truco está en mantener la curiosidad sobre cómo alguien entra en trance, no si lo hace.
Al reconocer, respetar y aprender a trabajar con la hipnotizabilidad de una persona, aumentas la eficacia de tus sesiones y refuerzas la autonomía de tu cliente.
¿Quieres convertirte en hipnoterapeuta o mejorar tus habilidades? Entonces venga a nuestra masterclass gratuita para una introducción.
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Fuentes:






