De ayudante de médico a hipnosis: la historia de Wendy

A veces las cosas no encajan hasta más tarde. Es el caso de Wendy Vermeij, de Ridderkerk. Trabaja como hipnoterapeuta, también ejerce como ayudante de médico y lo compagina con su papel de madre y abuela.

Ella misma lo mantiene sencillo: "Soy hipnoterapeuta y, además, sigo trabajando como ayudante de médico". Pero detrás de esas palabras hay una mujer que lleva toda la vida trabajando con personas. "Tengo muchas cualidades", dice, y son precisamente éstas las que ahora confluyen en su trabajo.

Lo que destaca inmediatamente cuando hablas con Wendy es su forma de ver las cosas. Ella no se fija sólo en lo que alguien dice, sino en lo que hay debajo. De hecho, siempre lo ha hecho.

"En mi trabajo, lo técnico siempre iba unido al trabajo con las personas", dice de su trabajo anterior, "pero nunca era sólo técnico. Tenía que ver con las personas. Tienes que tocar los puntos dolorosos de lo que la gente necesita", afirma. Ahí es exactamente donde reside su fuerza.

Un camino que no era recto, pero era el correcto

Wendy creció en Lisse y fue creativa y musical desde muy pequeña. "Tocaba la flauta, el saxofón y el fagot en una banda y en una banda de viento", dice. Se subía a los escenarios y disfrutaba actuando. "Todavía me encanta hacerlo". Esa sensibilidad y expresividad aún se perciben en su forma de trabajar.

En la escuela, las cosas no salían tan naturalmente. "No era una gran estudiante", dice. "Me costaba aprender". Sin embargo, se abrió camino en un curso de moda en La Haya. Después trabajó como sastra en el sector de la ropa de empresa, ajustando la ropa de la gente. "Si alguien está torcido, ¿cómo enderezas una prenda?", dice riendo.

Esa afirmación es casi simbólica de lo que ella hace ahora: ver cómo algo puede volver a ser útil para alguien.

Cuando sus hijos eran pequeños, su trabajo volvió a cambiar. Empezó a trabajar en atención domiciliaria y permaneció allí durante 10 años. "Aprendí mucho allí", dice. "Ves cómo vive la gente, cómo son las relaciones, qué pasa". Allí mismo empezó a sentir que hay algo más que lo que se ve. "Realmente experimentas la dulzura y el sufrimiento", dice. Y algo más también quedó claro: "¿Cómo guardas tu propia energía para ti?".

El interés ya existía, pero aún no era el momento

Mucho antes de empezar su formación en el Instituto de Hipnosis de los Países Bajos, Wendy ya estaba interesada en formas alternativas de atención. "Siempre me han gustado las alternativas", dice. Entre otras cosas, visitó a un reflexólogo podal y a un médico homeópata. Cuando asistió a una conferencia de Edwin Selij en 2010, enseguida sintió que le interesaba. "Pensé: esto es algo que quiero hacer", dice.

Sin embargo, en aquel momento no se materializó. "Tenía niños pequeños, era difícil planificarlo", se sincera. Su entorno también influyó. "A mi pareja de entonces no le gustaba nada". El deseo seguía ahí, pero el momento aún no había llegado.

Eso cambió durante el periodo de COVID. Wendy trabajaba entonces como ayudante de médico y volvió a ver pasar a Edwin. Esta vez, la formación podía cursarse en línea. "Fue entonces cuando decidí: voy a hacerlo". Por primera vez, me pareció factible y correcto. "Podía hacerlo desde casa y fue entonces cuando me apunté. Obtuve mi primer título en 2021", dice. "En línea a través de Zoom". Lo que empezó como un curso online pronto se convirtió en una conexión real. "A mucha gente que conocí online, la conocí después en directo", cuenta.

La base que lo sustenta todo

Para Wendy, Hypnosis Institute Netherlands es donde se sentaron sus bases. "Lo que aprendí en HIN son mis cimientos", dice. Y esos cimientos los lleva consigo todos los días. "Esos pasos que aprendes son increíblemente importantes".

Al 1 . 0 le siguió el 2 .0, que le dio más libertad en su forma de trabajar. "Empiezas a jugar más con ella", dice. Eso generó más confianza. "Entonces te vuelves más segura de ti misma". Aun así, eligió conscientemente no hacerlo todo seguido de inmediato. "Pensé: ganar experiencia primero, hacer sesiones, conseguir horas de vuelo".

Sólo más tarde siguió el 3 .0, que completó en directo. "Ahí es donde realmente se profundiza aún más", explica. Aprendió a ver las líneas familiares y los patrones subyacentes. "Entiendes más y tus sesiones mejoran". Al mismo tiempo, mantiene los pies en la tierra. "La formación no se acaba", afirma. "Tienes que seguir desarrollándote".

Para ella, eso significa revisión por pares, formación y seguir aprendiendo. "Cada vez quieres más conocimientos", dice, "pero al final también tienes que descubrir lo que te conviene". Ese equilibrio entre aprender y aplicar es esencial para ella.

Su propia forma de trabajar

En su consulta Hypnote, Wendy combina todo lo que ha aprendido. Los fundamentos de la HIN forman el núcleo, pero ella añade otras técnicas. "Hago una combinación de todo lo que he aprendido", dice. Ella misma lo llama su "salsa propia".

Se centra en parte en temas médicos, pero deliberadamente se mantiene amplia. "Con la hipnosis se puede tratar cualquier tema", afirma. Para ella, todo consiste en preguntarse: ¿con qué está luchando realmente alguien? "Hay que dar en el clavo", dice.

Wendy no trabaja según un patrón establecido. Analiza las necesidades de cada persona. "Si no va por la izquierda, hazlo por la derecha", dice. Esta flexibilidad hace que su enfoque sea personal. Combina la hipnosis con otras percepciones. "También trabajo energéticamente", dice, "y eso a veces puede marcar la diferencia".

Ella prefiere trabajar con vías. "Entonces sí que se avanza", dice. Pero también atiende a personas que quieren una sola sesión o que ya han visitado a varios terapeutas. "También hay compradores", dice sobriamente. Eso forma parte de ello.

El puente entre dos mundos

Lo que hace especial a Wendy es que compagina su consulta con su trabajo en la atención sanitaria general. Sigue trabajando como ayudante de médico de forma temporal. "Puedo organizar mi propio horario", dice. Eso le da libertad y seguridad.

En el mundo de la medicina también ve limitaciones. "Todo tiene que hacerse rápido", dice. "Hay poco tiempo". Se da cuenta de que no todo el mundo encaja en eso. "No todo el mundo puede ser tan rápido", dice. Ahí es precisamente donde ve el valor de su trabajo.

Por ejemplo, ayudaba regularmente a personas con ansiedad por pinchazos. "A mucha gente la ayudé con eso durante el pinchazo en sí", dice. También nota que la gente la percibe de forma diferente. "Sienten que haces las cosas de otra manera", dice. Dice que se trata de atención y compromiso.

Al mismo tiempo, se da cuenta de que hay poco espacio en la sanidad convencional para lo que ella ve. "Entonces pienso: aquí hay algo más", dice. Pero no siempre puede nombrarlo. Para ella, eso deja claro lo valiosa que puede ser la hipnosis como complemento.

Lo que la hipnosis le ha aportado personalmente

Para Wendy, la hipnosis no es sólo trabajo, sino algo que ha cambiado su propia vida. "Yo misma he resuelto muchas cosas con ella", afirma. Para ella, esto es muy concreto. Por ejemplo, ya no es alérgica a perros y gatos. "Ahora puedo abrazarlos", dice.

También cita su apnea del sueño como algo que ha cambiado. Pero quizá lo más importante es cómo se siente ahora. "Tengo mucha más confianza en mí misma", dice. "Me siento mejor". La hipnosis le ha ayudado a comprenderse mejor a sí misma.

También subraya lo importante que es seguir haciendo sesiones uno mismo. "Puedes hacer autohipnosis", dice, "pero otra persona siempre va un paso más allá". Precisamente porque otra persona está mirando, llegas a capas más profundas. "Siempre disuelves trozos de ti mismo", dice.

Esto también la convierte en mejor terapeuta. "Entiendo mejor a la gente", dice. Al haberlo experimentado ella misma, puede empatizar mejor. Eso hace que su trabajo sea personal y genuino.

Más que una profesión

Además de conocimientos y habilidades, la hipnosis le ha aportado otra cosa: conexión. "He conseguido un gran círculo de amigos gracias a ella", dice. Habla con calidez de sus colegas y del ambiente que se respira en la HIN. "Es como una especie de familia".

Esa conexión le da energía. "Hay un ambiente especial", dice. Le motiva a seguir creciendo y desarrollándose. "Sigues aprendiendo", dice. Y quiere hacerlo.

Para Wendy, la hipnosis es ahora algo más que trabajo. "Se ha convertido en una forma de vida", afirma. Ha cambiado su visión de sí misma y de los demás. "La hipnosis ha cambiado mi vida a mejor", afirma. "Como me entiendo mejor a mí misma, también puedo ayudar mejor a los demás".

Ayudar a las personas que realmente quieren

En su consulta, Hypnote en Ridderkerk, Wendy trabaja con personas dispuestas a mirarse a sí mismas. "Tienen que querer hacerlo ellos mismos", dice. Esa motivación, dice, es esencial. Sin esa voluntad, el cambio sigue siendo superficial.

Ayuda a las personas con diversas cuestiones: miedos, bloqueos, dolencias físicas o patrones recurrentes. Sea lo que sea, siempre busca en el fondo. "¿Qué hay debajo?" es la pregunta más importante para ella.

La fuerza de Wendy reside en su combinación de experiencia, sentimiento y conocimiento. Conoce los cuidados habituales, ella misma ha pasado por pruebas y sigue evolucionando. "Tienes que descubrir lo que funciona para ti", dice. Y ella lo ha hecho.

Al escuchar su historia, da la sensación de que todo encaja. "Simplemente hago una combinación de todo", dice. Y quizá sea precisamente por eso por lo que su trabajo encaja tan bien. No porque siga un método, sino porque trabaja a partir de lo que ella es.

¿Quieres saber más sobre Wendy y su método? Visita su sitio web aquí.

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